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Economía

Los salarios de los ejecutivos se recuperan un 17% en 2026

De acuerdo a Mercer, el salario que perciben los ejecutivos en Argentina está cerca de los niveles de 2024 y habilita conversaciones estratégicas

Viernes, 24 de Julio de 2026
Las organizaciones argentinas enfrentan una nueva etapa en compensaciones ejecutivas, trascendiendo la mera retribución para convertirse en una herramienta estratégica. La clave es definir qué comportamientos y liderazgo se necesitan a largo plazo.

Aunque los salarios ejecutivos en dólares cayeron un 10% en 2025, el informe Top Executive 2025 de Mercer revela una recuperación del 17% en 2026, acercándose a los niveles de 2024. Esta estabilidad propicia un diálogo más estratégico sobre compensaciones.

Las empresas están comprendiendo que no alcanza con diseñar paquetes competitivos desde el punto de vista económico. También necesitan asegurarse de que esos esquemas impulsen las decisiones correctas, favorezcan la creación de valor sostenible y fortalezcan la capacidad de adaptación de la organización.

De hecho, el relevamiento muestra que el 100% de las compañías relevadas ya cuenta con políticas de incentivos de corto plazo y el 64% de las organizaciones complementan esos esquemas con incentivos de largo plazo. Al mismo tiempo, cada vez más entidades tanto de capital abierto como de capital cerrado están evaluando incorporar este tipo de programas, impulsadas por mejores perspectivas de negocio para Argentina y por la necesidad de fortalecer la retención del talento clave y alinear las decisiones ejecutivas con la estrategia de largo plazo.Este cambio no es exclusivo del mercado nacional. Mientras que en Argentina la compensación fija representa el 50% del paquete total para los directores de organización, en Estados Unidos, ese componente se reduce a solo el 16%, con el 84% restante correspondiendo a incentivos de corto y largo plazo. Esta diferencia refleja una tendencia global hacia estructuras de compensación más dinámicas, donde los componentes variables ganan protagonismo para alinear el desempeño ejecutivo con la generación de valor y los resultados del negocio.

Detrás de este crecimiento existe un cambio de enfoque por parte de las compañías para que sus líderes tomen decisiones desde una perspectiva más integral y pensando en la sostenibilidad del negocio a futuro. Con este nuevo lineamiento, las compensaciones comienzan a ordenarse con un objetivo en común que apunte hacia la generación de valor, la innovación, la transformación organizacional y la gestión del talento crítico.

A su vez, implica una revisión detallada de los programas de compensación, ya que durante muchos años la tendencia era incorporar una gran cantidad de componentes, métricas y excepciones. Sin embargo, ahora estamos virando hacia una simplificación que permita a los ejecutivos entender con claridad qué se espera de ellos, cómo serán los procesos de evaluación y cuál será la relación entre su contribución y su recompensa.El entorno global redefine la movilidad ejecutiva. Las empresas deben innovar en esquemas de expatriación para profesionales en el extranjero, fomentando la internacionalización del talento y adaptándose a la economía de la longevidad con propuestas flexibles y personalizadas.

Además, la demanda de transparencia es creciente, impulsada por regulaciones internacionales y expectativas de inversores, directivos y colaboradores. Las empresas ya no solo deben informar cuánto pagan, sino también justificar claramente los criterios de esas decisiones y su alineación con la estrategia del negocio.

En resumen, la compensación ejecutiva trasciende el salario, convirtiéndose en una decisión estratégica clave para atraer, desarrollar y retener talento en un mercado global competitivo. Las compañías que equilibren competitividad, simplicidad, transparencia y creación de valor estarán mejor posicionadas para crecer y liderar transformaciones.