Google logró reducir un 48% los saltos bruscos al deslizar páginas en Chrome para Android tras tres años de optimizaciones. La clave estuvo en priorizar la consistencia de los fotogramas en lugar de buscar únicamente velocidad bruta.
Google presentó los resultados de un plan de trabajo de tres años enfocado en mejorar la experiencia de uso en Chrome para Android. La compañía logró reducir un 48% la frecuencia de los saltos bruscos -conocidos como janky scroll- que afectaban la fluidez al deslizar páginas web.
Estas interrupciones se producen cuando el procesador no entrega a tiempo un fotograma antes de la actualización de pantalla, forzando a los paneles de 60 Hz a mostrar contenido desactualizado durante lapsos de 16,7 milisegundos.
La dificultad para erradicar estos tirones radicó en la arquitectura de Chrome, que divide sus funciones en procesos independientes para el navegador, el renderizador y la GPU. Cualquier demora mínima en la cadena táctil genera un desfasaje en la fluidez visual.
Desde la firma remarcaron que aumentar la velocidad bruta no resultaba suficiente, fijando como objetivo prioritario lograr una entrega de fotogramas plenamente consistente.
Durante el período de optimización, los ingenieros reestructuraron la canalización de procesamiento e introdujeron mejoras específicas en la entrada de datos. Las tareas de ingeniería permitieron regular el intercambio de información entre los subprocesos del navegador.
Con estas modificaciones implementadas de forma progresiva, la aplicación alcanzó una mayor estabilidad visual, garantizando un desplazamiento continuo en dispositivos móviles.