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Ingresos en Argentina: del ajuste a una recuperación incompleta. El Informe de la Fundación Mediterránea

El informe utiliza el indicador de masa salarial ampliada, que integra salarios de trabajadores formales, ingresos laborales informales, jubilaciones, pensiones y transferencias sociales.

Miercoles, 29 de Abril de 2026

Este análisis presenta la dinámica de los ingresos en Argentina durante los últimos tres años, identificando tres etapas principales: un fuerte ajuste del poder adquisitivo entre finales de 2023 y principios de 2024, una fase de estabilización con recuperación parcial en 2025, y una nueva aceleración inflacionaria en los últimos meses que ejerce presión sobre los ingresos.

El informe utiliza el indicador de masa salarial ampliada, que integra salarios de trabajadores formales, ingresos laborales informales, jubilaciones, pensiones y transferencias sociales.

El Ajuste

Entre octubre de 2023 y marzo de 2024, se observó un deterioro generalizado. Los salarios registrados del sector privado cayeron alrededor del 15% en términos reales, mientras que en el sector público, las pérdidas superaron el 25% a nivel nacional. Las jubilaciones mínimas (considerando el bono de $70.000) disminuyeron un 23% entre el último trimestre de 2023 y el primero de 2024.

Las transferencias sociales mostraron una dinámica heterogénea. La Asignación Universal por Hijo (AUH) aumentó un 43% real, mientras que la Tarjeta Alimentar mostró una mejora del 21%. El programa Potenciar Trabajo, reformulado con montos congelados y cambios en la cobertura, cayó un 45% en términos reales.

El ajuste también se manifestó en una reducción del empleo público nacional (4%, equivalente a 13.000 trabajadores menos) entre finales de 2023 y principios de 2024. El sector privado formal se mantuvo estancado en alrededor de 6,2 millones de trabajadores. La cobertura de las transferencias sociales también se redujo con la reformulación del esquema asistencial.

El programa Volver al Trabajo, inicialmente previsto para ser discontinuado en abril de 2026, continúa vigente transitoriamente debido a una medida cautelar, con un estipendio congelado en $78.000.

Estabilidad

Desde el segundo semestre de 2024 y durante 2025, se observó una recuperación parcial de la masa de ingresos (14% excluyendo ingresos informales), impulsada por la desaceleración inflacionaria. Sin embargo, esta mejora fue limitada, ubicándose por debajo del nivel previo al shock (-2% en junio de 2025) y siendo desigual entre componentes.

Los ingresos formales evolucionaron lentamente debido a la falta de expansión del mercado laboral registrado. El ajuste se canalizó hacia formas de inserción más precarias, reflejado en un aumento de la tasa de informalidad del 41,6% al 43,2% entre el segundo trimestre de 2024 y el mismo trimestre de 2025.

Las jubilaciones mostraron una mejora más moderada, con un incremento real del 7% para el haber medio y una caída del 3% para el haber mínimo con bonos. El cambio en el esquema de actualización (indexación por IPC con rezago de dos meses) no compensó plenamente las pérdidas acumuladas en los tramos más bajos.

En las transferencias sociales, la AUH sostuvo su poder adquisitivo (+6%), mientras que la Tarjeta Alimentar y Volver al Trabajo acumularon caídas cercanas al 28% entre junio de 2024 y junio de 2025 debido a su congelamiento nominal.

Nuevas Presiones Inflacionarias

En los últimos meses, la aceleración inflacionaria ha erosionado los ingresos, revirtiendo la recuperación lograda en la primera mitad de 2025. En los últimos 12 meses, la inflación acumuló un 33%, superada solo por los haberes y la AUH. El resto de los ingresos formales se ubicó, en promedio, un 9% por debajo, con mayores caídas en los programas de asistencia social Volver al Trabajo y Tarjeta Alimentar (-25%), seguidos por el salario del docente universitario (-9,3%) y el empleo público a nivel nacional (-8,8%).

Las negociaciones paritarias en el sector privado operaron como un techo, cerrando en su mayoría por debajo de la inflación durante los últimos meses.

Como resultado, los ingresos retornaron a niveles inferiores a los de octubre de 2023, con una masa de ingresos total un 4% por debajo en febrero de 2026. Los ingresos informales y las transferencias orientadas a la niñez mejoraron respecto a aquel período (+12% y +24%, respectivamente), mientras que los jubilados apenas sostuvieron su poder adquisitivo. Los asalariados permanecen un 10% por debajo de aquellos niveles, y los asalariados públicos y los beneficiarios del programa Volver al Trabajo no lograron acercarse a los registros de 2023.

El informe destaca un cambio en la estructura de los ingresos, con una pérdida de peso de los ingresos del empleo formal y una mayor participación de los ingresos más inestables, como el cuentapropismo y la informalidad.

Los ingresos asociados al empleo formal son más estables y están vinculados a la productividad, siendo claves para el financiamiento del sistema previsional. Una mayor participación de ingresos informales o asistenciales implica una estructura más frágil, con menor capacidad de sostener procesos de crecimiento.

La Fundación Mediterránea concluye que la desaceleración inflacionaria permitió una recuperación de los ingresos, pero sobre una base más débil y heterogénea. Para el futuro, la consolidación de la estabilidad macroeconómica será clave para recuperar el poder adquisitivo, pero el desafío fundamental es avanzar hacia una recomposición de los ingresos donde el empleo formal vuelva a ocupar un rol central, mejorando tanto el nivel como la calidad y sostenibilidad del ingreso.

Nota: La dinámica de los ingresos informales debe leerse con cautela debido a la metodología de estimación y a su nivel significativamente más bajo en comparación con el salario formal.