Tiene 22 años, más de tres millones de seguidores y ya trabajó para algunas de las marcas más importantes. Alejada de la fortuna familiar y sin vínculo con el empresario tecnológico, busca construir una carrera y una identidad propias.

A simple vista, la historia de Vivian Jenna Wilson parece exactamente igual a la de cualquier hija de famoso que aprovecha su apellido para abrirse camino. Tiene 22 años, millones de seguidores en las redes sociales, desfiló para Gucci y protagoniza campañas para algunas de las marcas de moda más importantes del mundo. Y sí: es hija de Elon Musk, uno de los hombres más ricos del planeta. Pero la relación con él no existe. Y los millones de dólares en su cuenta bancaria tampoco.
Wilson nació el 15 de abril de 2004 en California. Es hija de Musk y de su primera esposa, la escritora canadiense Justine Wilson, y tiene un hermano mellizo, Griffin. Durante buena parte de su adolescencia permaneció prácticamente fuera de la exposición pública que rodeaba a su padre. Eso empezó a cambiar en 2022, cuando cumplió 18 años y presentó ante la Justicia de California un pedido para modificar legalmente su nombre y su género.
Según contó en una entrevista con Vogue en 2025, había manifestado en su casa que era una mujer trans a los 16 años, algo que enojó y escandalizó a su padre, con quien, además, nunca había tenido una buena relación. Fue en ese momento cuando decidió iniciar un tratamiento hormonal para cambiar de género. Aunque, al ser menor, todavía no podía dejar asentado ese cambio en el registro civil.
Apenas pudo, hizo los trámites y no sólo cambió su primer nombre. También dejó de lado el apellido Musk y adoptó el de su madre en su lugar. Y con eso dejó atrás definitivamente lo que podría haber sido una vida cómoda y llena de privilegios.

El año pasado, contó en una entrevista con The Cut que compartía departamento con tres amigas en una zona barata de Los Ángeles. Así lo hizo durante todos sus años universitarios estudiando arte en la Universidad de Santa Mónica. “La gente supone que tengo mucho dinero. No tengo cientos de miles de dólares a mi disposición”, contó.
Aunque, lejos de estar arrepentida de lo que dejó atrás, dijo que acumular dinero es algo que no le interesa. “No tengo ningún deseo de ser multimillonaria. Puedo pagar mi comida. Tengo amigos, un techo y algo de dinero para gastar", expresó.
La distancia con su padre no es únicamente económica. Vivian asegura que no habla con Musk desde 2020 y, con el paso de los años, el enfrentamiento entre ambos terminó convirtiéndose en un conflicto público.
El empresario habló en distintas oportunidades sobre la transición de su hija. En 2024, durante una entrevista con el psicólogo y comentarista conservador Jordan Peterson, aseguró que había sido “engañado” para autorizar el tratamiento cuando ella todavía era menor de edad y llegó a afirmar que su hijo había “muerto”, en referencia a la identidad que Vivian tenía antes de su transición.

Ella decidió responder. En una entrevista con NBC News, negó la versión de su padre y aseguró que él había leído los documentos médicos antes de prestar su consentimiento. También describió a Musk como un padre ausente durante su infancia y sostuvo que, cuando estaba presente, podía ser cruel con ella por mostrar comportamientos que él consideraba femeninos.
Desde entonces, Vivian dejó de evitar la exposición pública. Y mientras su relación con Musk ocupaba titulares alrededor del mundo, comenzó a construir una identidad propia en las redes sociales.
Su crecimiento fue rápido. En marzo de 2025 protagonizó la portada de Teen Vogue y brindó una extensa entrevista en la que habló de su transición, de su familia y de cómo estaba aprendiendo a manejar una fama que hasta entonces había intentado evitar.

Las redes hicieron el resto. Con un humor filoso y publicaciones sobre moda y su propia vida cotidiana, comenzó a sumar seguidores hasta superar los tres millones. De a poco, el apellido que había decidido abandonar dejó de ser su única carta de presentación.
También llegaron los primeros trabajos como modelo. Participó de campañas para TomboyX y Savage X Fenty, la marca creada por Rihanna, y en septiembre de 2025 hizo su debut en la Semana de la Moda de Nueva York.

Además, sorprendió al protagonizar el videoclip de Pinky Up, de la exitosa banda Katseye, en el que pudo mostrar otra faceta cargada de carisma.
Pero uno de sus mayores saltos llegó en febrero de 2026, cuando viajó a Italia para desfilar para Gucci durante la Semana de la Moda de Milán. Wilson integró el elenco elegido para la primera presentación en pasarela de Demna al frente de la histórica casa italiana y compartió desfile con figuras como Kate Moss y Alex Consani.
Su nombre siguió creciendo dentro de la industria. Este año, Desigual la eligió como protagonista de “Born to Disobey” (“Nacida para desobedecer”), su campaña otoño-invierno 2026.
La elección difícilmente podía resultar más acorde a su historia: en las imágenes aparece junto a un robot diseñado para obedecer órdenes, mientras la campaña gira alrededor de la idea de rebelarse contra aquello que otros esperan que uno sea.
Además, Mugler la convirtió en la figura central de “The Commander”, su nueva campaña otoño-invierno 2026, dedicada a conceptos como el poder, la autoridad y la libertad.
A los 22 años, Wilson todavía carga con una paradoja difícil de esquivar. Buena parte del interés inicial que despierta su nombre sigue teniendo que ver con el hombre del que decidió alejarse. Pero cada nueva campaña, desfile y millón de seguidores parece apuntar en la misma dirección: lograr que la frase “la hija trans de Elon Musk” deje, de a poco, de ser su presentación en sociedad.