Para la economía argentina, la principal consecuencia de sostener un riesgo país elevado es la dificultad para acceder a nuevos préstamos internacionales en condiciones favorables.
A principios de noviembre de 2026, los mercados argentinos iniciaron con turbulencia. El dólar estadounidense subió a $1.565, generando cautela entre los inversores.
El riesgo país superó los 800 puntos básicos, y las acciones de empresas nacionales cayeron en Wall Street, reflejando la incertidumbre financiera global.
El indicador de JP Morgan había cerrado octubre en 787 unidades, su nivel más alto del año.
El lunes, el riesgo país cerró en 803 puntos, superando los 787 puntos del viernes 30 de octubre. Este aumento refleja el deterioro de los bonos soberanos argentinos, ya que el 23 de octubre el índice estaba en 707 puntos. El riesgo país mide la diferencia de rendimiento entre la deuda de un país y los bonos del Tesoro estadounidense: un indicador más alto encarece el financiamiento internacional.
Las acciones argentinas enfrentan un escenario de incertidumbre internacional, atravesado por las tensiones geopolíticas, el comportamiento del petróleo y las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos.
A estos factores se suma la proximidad de las elecciones legislativas estadounidenses del martes 3 de noviembre, que mantienen la atención de los operadores financieros. La cautela también se vincula con la corrección que experimentaron las principales bolsas durante las últimas jornadas.
El retroceso de los activos argentinos tiene antecedentes recientes. Durante octubre, las acciones nacionales que cotizan en Nueva York registraron pérdidas que llegaron al 25%, mientras que el índice MSCI Merval cayó un 6% en pesos y un 7,8% en dólares, según el balance publicado por Ámbito.
El dólar oficial aumentó $5 este lunes y cerró en $1.565 para la venta en el Banco Nación, su valor más elevado de 2026. Sin embargo, el incremento del riesgo país no implica necesariamente un ajuste inmediato del tipo de cambio.
Como referencia, el Banco Central estableció para el 2 de noviembre un techo de $1.954,48 dentro del esquema de bandas cambiarias. Ese límite corresponde al mercado mayorista y debe diferenciarse de la cotización minorista que pagan los clientes bancarios.
Para la economía argentina, la principal consecuencia de sostener un riesgo país elevado es la dificultad para acceder a nuevos préstamos internacionales en condiciones favorables. El FMI advirtió en su evaluación de 2026 que las tensiones geopolíticas y el endurecimiento de las condiciones financieras globales pueden complicar la acumulación de reservas y el regreso a los mercados de deuda.
La evolución de los bonos, las próximas decisiones económicas y los resultados de las elecciones estadounidenses serán algunas de las variables que seguirán los inversores durante la primera semana de noviembre.