El presidente estadounidense reiteró que Washington se centrará en esa cuestión una vez que culmine la guerra con Irán. “Se resolverá en menos de dos años”, aseguró durante un mitin de campaña en Florida
En Florida, Donald Trump predijo el fin del régimen cubano en menos de dos años y medio, sin anunciar una intervención militar. Afirmó que el régimen no durará y que el Secretario de Estado, Marco Rubio, de ascendencia cubana, sigue de cerca la situación.
Trump relacionó esto con la estrategia de su gobierno en la región, mencionando a Venezuela como precedente, y aseguró que para 2028 ningún Castro estará en el poder. Describió a Cuba como un "país fallido" y prometió que "la gente regresará muy pronto". Anteriormente, Trump había sugerido enviar barcos cerca de Cuba y que Rubio negociara un acuerdo.
José Daniel Ferrer, líder opositor cubano en el exilio, expuso la hipótesis de una operación armada, afirmando que, tras resolver la situación iraní, el régimen cubano podría caer mediante una "operación relámpago y muy efectiva". Ferrer reveló contactos con funcionarios estadounidenses y sugirió que las sanciones y movimientos militares post-3 de enero en Venezuela anticipan un desenlace similar. Espera una intervención militar porque "los del régimen castrocomunista no entienden razón" y expresó su deseo de regresar a Cuba, donde la oposición tiene estructura y planes de transición.
Marco Rubio, por su parte, abogó por un "cambio muy drástico" en Cuba y animó a los cubanos a colaborar discretamente con la CIA. En septiembre, Rubio ya había declarado que Cuba "ya ha caído" por su economía disfuncional y advirtió a quienes se resisten. En contraste, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, aseguró que La Habana puede resistir la presión de Washington el tiempo que sea necesario, apostando por un cambio en la política estadounidense. La tensión actual radica en qué estrategia prevalecerá antes del fin del mandato presidencial estadounidense.