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La IA podría hacernos recordar cosas que nunca ocurrieron, según distintos estudios

Aunque la inteligencia artificial generativa aporta beneficios en múltiples ámbitos, diversas investigaciones advierten que su uso intensivo podría distorsionar la forma en que recordamos y aumentar la dependencia cognitiva.

Martes, 27 de Octubre de 2026
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Los mecanismos de la inteligencia artificial generativa influyen en la construcción de nuestra identidad, en nuestras relaciones y en la toma de decisiones, tanto a nivel individual como colectivo.

Sin embargo, solo conservamos una fracción de lo que vivimos; con el tiempo los detalles se desvanecen y nuestra memoria puede modificarse.

Este proceso favorece la aparición de “falsos recuerdos”, definidos por la psicología y la neurociencia como recuerdos de eventos que nunca ocurrieron o de acontecimientos reales con detalles alterados.

Varios estudios indican que la creciente dependencia de sistemas de IA podría intensificar este fenómeno. Según una revisión del Washington Post, gran parte de la investigación se centra en la llamada “rendición cognitiva”, es decir, la pérdida de capacidad crítica al delegar el pensamiento a las máquinas.

En un estudio de 2024 con 200 participantes, quienes interactuaron con un chatbot después de ver un video de un delito produjeron tres veces más recuerdos falsos que el grupo de control y 1,7 veces más que los que completaron un cuestionario.

Los autores señalaron que el 36,4 % de las respuestas al chatbot se vieron influidas por la naturaleza engañosa de la interacción, y que estos falsos recuerdos se mantuvieron una semana después.

Otro experimento de 2025 mostró que, al generar ideas con ayuda de un chatbot, los participantes tuvieron dificultades para distinguir sus propias ideas de las producidas por la IA una semana después.

Investigaciones sobre desinformación con deepfakes corroboran estos hallazgos: en un experimento con 436 sujetos, casi la mitad recordó falsamente remakes ficticios de películas, y en un estudio político de 2025 se observó que los deepfakes podían implantar falsos recuerdos sobre escándalos inventados, reduciendo la intención de voto hasta en un 20 %.

El profesor Steven Shaw, del King’s College, advierte que la práctica constante de tareas asistidas por IA debilita habilidades cognitivas; en médicos, el uso rutinario de IA redujo en un 20 % la detección autónoma de lesiones precancerosas.

En conclusión, si bien la IA ofrece beneficios, la dependencia excesiva plantea riesgos para la memoria y el pensamiento crítico; la supervisión humana, aunque necesaria, no siempre garantiza la corrección de errores.

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