El cambio busca dejar atrás las secuelas del pase frustrado y recomponer el vínculo con su club
Más de un mes después del cierre del periodo de fichajes en Europa, la frustrada venta de Julián Álvarez al Barcelona sigue generando consecuencias. El delantero de la Selección Argentina, que se vio enfrentado a la directiva del Atlético de Madrid tras manifestar durante el Mundial su deseo de jugar en el club catalán, decidió romper con el representante que gestionó esas negociaciones.
El vínculo con Fernando Hidalgo se remonta a la adolescencia del cordobés. Hidalgo, titular de Hidalgo Sports, ha representado a figuras como Juan Sebastián Verón, Pablo Aimar, Hernán Crespo, Diego Milito, Marcelo Salas y Juan Pablo Ángel, y actualmente a Cristian Pavón. Álvarez formaba parte de esa lista hasta ahora.

La ruptura se produce porque, según Álvarez, las conversaciones sobre su posible traspaso a Barcelona fueron manejadas de forma confusa. Hidalgo había asegurado que, en caso de una oferta importante, Atlético mantendría abiertas sus puertas. Cuando el Barcelona mostró su interés, el club español adoptó una postura inflexible y fijó una cifra exorbitante, lo que provocó el colapso de la operación.
El delantero quedó muy mal parado frente a la afición después de haber anunciado públicamente su intención de marcharse, y perdió protagonismo en el plantel de Diego Simeone. Todavía no es titular en la presente temporada.
“Ha habido personas que se han encargado de engañarle y confundirle, lo lamento muchísimo. Lo conozco, llevamos tiempo trabajando con él; es una gran persona, pero está totalmente confundido y atraviesa un momento difícil, tanto personal como profesional”, dijo Miguel Ángel Gil Marín, CEO del Atlético, al referirse al entorno del futbolista.
Hidalgo, quien gestionó las transferencias de Álvarez desde River a Manchester City y de allí a Atlético, lo representó desde que llegó a Buenos Aires a los 15 años. En esa agencia también trabajaba Sergio Díaz, quien mantuvo una relación cercana con el delantero.

En los últimos días circuló la información de que Álvarez buscaba un nuevo representante. La noticia cobró fuerza mientras el jugador estaba en Buenos Aires por la fecha FIFA. Además de elegir a quien administre sus futuros contratos, el objetivo es reparar la relación con Atlético de Madrid, club con el que tiene vínculo hasta 2030.
Las gestiones para terminar la relación con Hidalgo y buscar un nuevo representante fueron lideradas por Gustavo Álvarez, padre del delantero. La familia priorizó la confianza y las referencias, lo que favoreció a otro cordobés.
El elegido fue Javier Pastore, exfutbolista de la Selección y actual representante. Pastore también representa a Enzo Fernández, íntimo amigo de Álvarez, y a otros jóvenes vinculados a River a través de su agencia The Elegant Game, lanzada a fines de 2025.

Mientras define este nuevo capítulo, Álvarez intenta dejar atrás lo ocurrido en el último mercado. No ha marcado desde el receso y sigue luchando por recuperar su puesto en el once y la confianza de la afición. Este sábado, cuando Atlético de Madrid visite al Alavés, volverá a estar entre los suplentes.
Se espera que en diciembre el Barcelona retome su interés, al igual que Arsenal y el PSG. Para entonces, el teléfono que suene será el de Pastore, no el de Hidalgo.