En el marco de los festejos nacionales por la cepa insignia, conversamos con Ramiro Rocha, ingeniero

Del 5 al 12 de octubre se celebra una de las semanas más esperadas por la viticultura argentina: la Semana del Torrontés, una oportunidad para rendir homenaje a la cepa blanca emblemática que conquistó los paladares del mundo y que encuentra en los Valles Calchaquíes su máxima expresión. Esta variedad única, fruto de la combinación entre la Criolla Chica y la Moscatel de Alejandría, representa la identidad de nuestra viticultura de altura, combinando historia, terroir y una tipicidad inconfundible que año a año revalida su prestigio internacional.
En este marco, Bodega El Esteco se posiciona como uno de los grandes referentes en la elaboración de Torrontés de clase mundial, consolidando una trayectoria de innovación y respeto por el origen. Gracias a un minucioso trabajo agronómico y enológico, la bodega ha sabido interpretar la diversidad de los Valles Calchaquíes para dar vida a etiquetas icónicas como Old Vine Torrontés, un vino que destaca por su nariz sumamente expresiva y delicada, notas cítricas y una textura en boca inigualable. Con hitos orientados a la conquista de mercados globales y una constante búsqueda de la excelencia, El Esteco demuestra que la máxima expresión de esta cepa nativa está a la altura de los grandes blancos del mundo.
Para ello, conversamos con el Ingeniero Agrónomo de Bodega El Esteco, Ramiro Rocha, quien nos revela los secretos detrás del cultivo y la elaboración de este emblema nacional.
Una cepa con un gran camino por recorrer
— Para empezar, ¿cómo hay que plantar y conducir el viñedo para lograr un buen Torrontés?
Para plantar Torrontés creo que es importante entender que es una planta de buen desarrollo de canopia, de buen desarrollo de un racimo grande y de bayas grandes. Con lo cual, el marco de plantación y la distancia entre las plantas tiene que considerar eso, para darle espacio a la planta, poder espaciar la fruta y evitar amontonamientos.
También buscamos, y esto es algo importante, proteger a los racimos de una insolación excesiva o directa; cierto sombreado le viene bien al racimo. Es un varietal de madurez larga, por lo que es necesario que esté protegido porque su período de cosecha es largo.
El sistema de conducción y el desarrollo de la canopia son fundamentales para tener la fruta protegida y fresca de esa insolación excesiva. Lugares sanos como el Valle Calchaquí te permiten tener producciones donde podés elegir el momento de cosecha y esperarlo. El Torrontés se siente muy cómodo en el Valle Calchaquí, lo que nos permite obtener vinos con muy buena expresión desde cosechas tempranas —como el Don David Bajo Alcohol, que cosechamos a fines de enero y primeros días de febrero— hasta escalones de cosecha que se extienden hasta fines de marzo o abril con cosecha tardía y dulces naturales.
— Desde tu perspectiva técnica, ¿cómo se logra un Torrontés de clase mundial?
Creo que la bodega está elaborando Torrontés de clase mundial sin duda. Uno de nuestros mejores exponentes es Old Vine Torrontés, que tiene además de una nariz muy expresiva, muy delicada, fruta cítrica y cierta textura en boca. Creo que le hemos encontrado la vuelta a cómo elaborarlo para tener este líquido.
Me parece que el desafío del Torrontés para que termine siendo de clase mundial tiene que ver con la comunicación, con que en el mundo se conozca este varietal blanco que para nosotros es tan querido, pero en el mundo falta mucho para que realmente se reconozca. El salto y el gap están más en la comunicación y en lograr conquistar mercados, lo cual lleva tiempo, inversión, constancia y presencia en los diferentes lugares del mundo. Pero a cada persona que le llega un Torrontés como Old Vine, realmente lo destaca y lo compara con cualquier buen vino blanco del mundo.
— ¿Cómo ha influido o se preparan frente a fenómenos climáticos como el ciclo de "El Niño" en la próxima cosecha?
El "Niño" seguramente va a influir en la próxima cosecha. Como viticultores estamos preparados desde la estrategia vitícola para cuidar estos Torrontés, teniendo en cuenta el manejo de la canopia, haciendo monitoreos para detectar cualquier problema muy temprano. Es decir, ese es un trabajo preventivo que se hace todos los años y este año va a ser más intenso.
Veremos qué nos depara el año respecto del fenómeno, pero creo que estamos preparados, conocemos bien nuestros viñedos, conocemos la zona y lo iremos monitoreando.
— ¿Qué es lo que hace que el Torrontés salteño sea diferente a los de otras regiones?
El Torrontés riojano, que es el que tenemos acá en el Valle Calchaquí, es un Torrontés que tiene una muy intensa nariz, un muy rico aroma, que con las formas de elaboración de hoy en día te permite que esas narices intensas se tornen también elegantes y sean encantadoras.
Eso sumado a momentos de cosechas tempranas, cuidando las acideces y la fruta, se transforma en vinos encantadores, gastronómicos, que gustan mucho y tienen mucha identidad.
— Mirando hacia atrás, ¿cómo ha sido la evolución del cultivo y manejo de los viñedos de Torrontés?
Si te referís a la producción de la materia prima y no a la parte de elaboración de vino, durante todos estos años puedo decirte que el Torrontés es un varietal que se ha replantado poco. Estamos hablando de plantas que tienen una buena cantidad de años, en su gran mayoría conducidas en parral.
En la zona tenemos podas cortas, pero también podas mixtas o largas. La conducción de parral le da al Torrontés cierta protección contra una insolación directa para preservar la acidez y la fruta que, junto con un buen momento de cosecha, te permite elaborar vinos muy limpios, frescos, vibrantes y muy bien balanceados.