La expectativa que generó este reality musical no se sostuvo y sus últimos números de rating generaron preocupación

Cuando se anunció el regreso de Popstars, a 25 años de su estreno, la expectativa era enorme. Sin embargo, tras el debut, la audiencia comenzó a caer y los ratings no alcanzan los niveles esperados. ¿Qué provocó que la nueva edición no repita el impacto de 2001-2002?
En 2001 Azul Televisión adaptó el formato neozelandés que había revolucionado el mercado y formó a Bandana. El programa concentró a miles de televidentes, en una época sin redes sociales, cuando la pantalla chica era el principal medio de ocio.
Un año después, Telefe lanzó la segunda temporada con el objetivo de crear una banda masculina; así nació Mambrú. La audiencia alcanzó un promedio de 23,3 puntos de rating, muy cercano al de Son amores (26,8), consolidándose como un éxito televisivo.
Este 2026, Telefe volvió a producir una versión actualizada, a cargo de RGB Entertainment. El jurado está integrado por Niki Nicole, Ángela Torres y el productor musical mexicano Charlie García. El casting reunió a más de 3.000 jóvenes en el Parque Roca y, aunque el arranque fue prometedor, la expectativa se fue diluyendo semana a semana.
El 24 de agosto, Popstars se estrenó simultáneamente en Telefe y en Disney+. Registró un promedio de 11,3 puntos con un pico de 12,3 y 50,3?% de share. En la plataforma digital alcanzó 91.400 usuarios simultáneos y 357.400 visualizaciones; Mi Telefe sumó 122.300 usuarios únicos y 15,4?millones de views en redes.
Nico Vázquez conduce la edición actual, sustituyendo la presencia documental que marcó la versión de 2001. En aquel entonces, el staff de producción era protagonista del proceso de formación; hoy se muestra mayormente el resultado final, limitando la conexión con el público.
Para generar empatía, Popstars 2026 necesita profundizar en las historias personales de las participantes. En el formato original, los relatos de vida, con toques dramáticos, daban al programa un desarrollo “in crescendo”. La ausencia de esas narrativas dificulta que el televidente identifique y acompañe a las candidatas.
En 2001, el programa debutó con un promedio de 11,7 puntos y superó los 15 en varios episodios, triplicando la audiencia del canal. La versión actual, tras una caída abrupta a 4,2 puntos tras su cambio de horario, se estabiliza en 6,7 puntos, con un promedio total de 8 puntos y 40,47?% de share. La competencia de la repetición de Avenida Brasil mostró la fragilidad de la audiencia.
El formato parece no adaptarse a una emisión diaria, una exigencia presupuestaria que afecta la calidad del contenido. Además, la demora en incorporar a las integrantes de Bandana y la ausencia del jurado original generaron descontento en las redes.
El “efecto sorpresa” de 2001, cuando las chicas desconocían su futuro y los cambios de look eran acontecimientos televisivos, se perdió. La falta de desarrollo temprano de las historias y el uso de expresiones de moda por parte del jurado dificultan la identificación del público. El rol del coach espiritual Martín Cirio resulta más cómico que funcional.
En una era donde la audiencia consume contenido principalmente en plataformas digitales, los tradicionales índices de rating pierden relevancia. El futuro del nuevo grupo dependerá más del negocio fuera de la pantalla que de la audiencia televisiva. Sólo el tiempo dirá si esta generación logrará perdurar.