El dirigente opositor obtuvo 67 recomendaciones parlamentarias, pero aún debe negociar una coalición para asumir el Ejecutivo.
"Ha llegado el momento de formar un Gobierno de emergencia nacional", escribió Gadi Eisenkot en sus redes sociales después de que el presidente de Israel, Isaac Herzog, anunciara el sábado 7 de noviembre que le encomendaría formar el próximo Ejecutivo. El líder opositor recibió más recomendaciones parlamentarias que su rival, pero todavía no contaba con una coalición de gobierno.
Las consultas de Herzog con los partidos el jueves precedieron al anuncio del sábado. Eisenkot recibió 67 recomendaciones, frente a 46 para Benjamin Netanyahu. Aunque el Likud de Netanyahu fue el más votado el 27 de octubre con 27 escaños, la coalición del primer ministro perdió la mayoría ante la lista opositora, que obtuvo 21. La ceremonia formal para entregar el mandato a Eisenkot estaba prevista para el domingo 8 de noviembre a las 17h en la residencia presidencial de Jerusalén.
Eisenkot, ex jefe del Estado Mayor del Ejército israelí (2015-2019) y líder del partido centrista Yashar, entró en política tras una extensa carrera militar. Durante la guerra en Gaza, perdió a un hijo y dos sobrinos, que servían como soldados desde la invasión de 2023.
Los partidos árabes respaldaron a Eisenkot, pero su posible participación en el Ejecutivo divide a la oposición. Eisenkot fijó como condiciones el reconocimiento de Israel como Estado judío y democrático, el respeto a los valores de la Declaración de Independencia, el establecimiento del servicio universal y el reconocimiento de Hamás como organización terrorista. Esta última exigencia excluiría a las listas árabes del gabinete, aunque podrían apoyar al gobierno desde el Parlamento.
Avigdor Lieberman se opuso a un Ejecutivo que dependiera de los partidos árabes y propuso un "máximo esfuerzo" para reunir 61 legisladores con fuerzas ultraortodoxas. Esta alternativa choca con la promesa opositora de terminar con la exención general del servicio militar obligatorio para los hombres de ese sector.
Netanyahu pidió un gobierno de unidad nacional que incluyera a todas las fuerzas de su bloque, incluidos partidos ultranacionalistas y ultraortodoxos. En un mensaje grabado, declaró: "Hago un llamamiento a la formación de un gobierno de unidad nacional que incluya a todos los partidos del campo nacional y a todos los partidos sionistas que quieran salvaguardar nuestro Estado, el único Estado del pueblo judío".
Posteriormente, advirtió sobre una eventual alianza con las listas árabes: "Hay alguien que pretende investir un gobierno a toda prisa, ya la próxima semana, con partidarios del terrorismo", afirmó en alusión a Eisenkot. Yashar respondió invitando al Likud: "Si el Likud quiere un gobierno de unidad amplio, es más que bienvenido a anunciar la disolución de la alianza con los extremistas y entrar en un gobierno encabezado por el primer ministro Eisenkot".
La nueva Knéset debía asumir el martes, lo que sería la primera prueba política de Eisenkot: la oposición planeaba reemplazar a su presidente para debilitar el control de Netanyahu. Desde el domingo, Eisenkot tendría 28 días para negociar los cargos del gabinete, los presupuestos y las políticas, con una posible prórroga de 14 días. Si no logra formar gobierno, el mandato pasaría a Netanyahu durante otras cuatro semanas; la falta de acuerdo también podría abrir nuevas negociaciones o llevar a otras elecciones. Netanyahu permanecerá como primer ministro en funciones hasta que se establezca un nuevo Ejecutivo.