El programa Rewards for Justice del Departamento de Estado propone hasta 20 millones de dólares y reubicación a quien entregue información sobre instalaciones, equipos y personal vinculados al programa nuclear iraní.
Estados Unidos anunció este viernes que el programa Rewards for Justice del Departamento de Estado ofrece hasta 20 millones de dólares y la posibilidad de un nuevo lugar de residencia a quien proporcione información sobre el programa nuclear de Irán.
En una publicación en la red social X, el Mando Central de Estados Unidos (Centcom) recordó que la recompensa equivale a unos 17,9 millones de euros y está dirigida a datos sobre el programa nuclear iraní.
Se solicita la ubicación de instalaciones nucleares, sus equipos y la identidad de científicos y personal especializado, así como los desplazamientos de esas personas y materiales.
La publicación incluía un enlace a la página web del programa, a través del cual se puede remitir la información a las autoridades estadounidenses.
El programa se creó en 1984 como una iniciativa del Departamento de Estado que otorga incentivos económicos para proteger los intereses y la seguridad nacional de Estados Unidos.
El Departamento de Estado justificó la recompensa por la existencia de "lagunas en la información relativa a las actividades nucleares iraníes". Señaló también que el incumplimiento de Teherán con sus obligaciones de salvaguardia ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha impedido al organismo recibir datos sobre la producción y reservas de componentes esenciales, entre ellos las centrifugadoras.
En un informe de 2024, el OIEA advirtió que había perdido la capacidad de supervisar la producción y reservas de centrifugadoras y de materiales del ciclo del combustible nuclear tras la suspensión de las actividades de verificación vinculadas al acuerdo nuclear.
La supervisión internacional se complicó aún más tras los ataques militares contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025. En septiembre de 2026, el director general del OIEA, Rafael Grossi, afirmó que el organismo no había recibido información de Irán sobre el estado de los materiales y las instalaciones declaradas, ni había podido acceder a ellas para verificaciones en terreno.
Grossi añadió que la agencia llevaba más de un año sin poder mantener un seguimiento continuo de las reservas declaradas de uranio de bajo y alto enriquecimiento, incluido el uranio enriquecido hasta el 60 % en las instalaciones dañadas por los ataques.
El programa nuclear de Irán constituye el principal punto de desacuerdo entre Teherán y Washington. Irán reivindica su derecho a desarrollar tecnología nuclear, mientras que Estados Unidos insiste en impedir que el país adquiera un arma nuclear.
Durante la guerra, la cuestión nuclear ha ocupado un lugar central en las conversaciones para poner fin al enfrentamiento, ya que cualquier acuerdo futuro está ligado al futuro de las actividades nucleares, los niveles de enriquecimiento de uranio y las garantías internacionales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que Teherán tiene un gran interés en alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra y señaló que Estados Unidos mantiene negociaciones con Irán. Sus declaraciones coincidieron con las del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, quien aseguró que su gobierno sigue trabajando para resolver la crisis mediante el diálogo.
La agencia Associated Press informó que una mediación de Qatar ha permitido debatir propuestas destinadas a allanar el camino hacia nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní, incluyendo disposiciones sobre el bloqueo de puertos, los activos congelados y el regreso de inspectores internacionales a las instalaciones bombardeadas.
Trump sostuvo que los ataques estadounidenses han causado graves daños al programa nuclear iraní. Afirmó que, de no haber sido por la intervención militar de Washington, Israel no habría sobrevivido, y advirtió que la posesión de un arma nuclear por parte de Teherán habría provocado, según sus palabras, la destrucción de Oriente Medio.
Al inicio de la semana, el mandatario también señaló que su administración sigue considerando el emplazamiento conocido como Jabal al Fas, en Irán, como posible objetivo. Se sospecha que el sitio alberga una instalación nuclear subterránea fortificada, aunque Teherán niega esas acusaciones.