El 1 de noviembre, los regantes mendocinos elegirán inspectores de cauce y delegados. Una decisión que incide en el mantenimiento de los canales, la distribución del recurso y el futuro de la producción.
El próximo 1 de noviembre, los usuarios del sistema de riego de Mendoza elegirán inspectores de cauce y delegados para el período 2027–2030. Son representantes que intervienen en decisiones concretas para la producción: cómo se distribuye el agua, qué mantenimiento necesitan los canales y qué obras se priorizan.
La administración del agua también tiene una dimensión económica y social. El riego permite sostener cultivos y planificar cosechas, y su funcionamiento repercute en el trabajo de las fincas. Esa producción se vincula con transportistas, comercios e industrias: una cadena que, en el caso de los alimentos, llega hasta la mesa de los consumidores.
Ignacio Ruiz Pose, productor e inspector de la Hijuela Esteban, aporta una mirada desde el terreno. Es candidato por la Lista Verde para la Inspección de Cauce del Canal Jocolí (Lavalle) y su experiencia permite acercarse a las decisiones que conectan el agua disponible con la actividad productiva de la región.
La elección llega con un pronóstico favorable para la temporada hídrica del río Mendoza. Sin embargo, la variabilidad climática mantiene abierta una cuestión de fondo: disponer de agua en el río no resuelve por sí solo cómo almacenarla y distribuirla a tiempo.
Ignacio Ruiz Pose, productor e inspector de la Hijuela Esteban, es candidato a la Inspección de Cauce del Canal Jocolí.
Organizar los turnos de riego, atender problemas en la red y coordinar trabajos con los regantes forman parte de esa actividad. Las inspecciones también tienen una instancia de participación de los usuarios: las asambleas, donde se discuten prioridades, presupuestos y rendiciones de cuentas.
Ruiz Pose comenzó como delegado en 2006 y asumió como inspector de la Hijuela Esteban en 2010. Según explica, se involucró a partir de una necesidad de su propia finca: contar con agua para producir. Desde ese lugar, entiende el cargo como una responsabilidad de los productores en la administración del recurso.
En su descripción de la tarea aparecen el contacto cotidiano con los regantes, las recorridas y la coordinación con los tomeros. Es un trabajo que combina la atención de problemas inmediatos con proyectos cuya concreción puede llevar años.
Un ejemplo es la modernización de la Hijuela Esteban, inaugurada en marzo de 2024. El proyecto incluyó 12 kilómetros de impermeabilización y un reservorio con capacidad útil de 250.000 metros cúbicos, en un sistema que abastece 1.724 hectáreas y 171 usuarios.
La obra fue ejecutada por el Departamento General de Irrigación, con financiamiento del BID y de la Provincia. Es uno de los proyectos concretados durante el período de Ruiz Pose al frente de esa inspección y permite mostrar la escala de las inversiones necesarias para mejorar el riego.
Para el Canal Jocolí, su propuesta contempla construir tres represas y recuperar siete pozos que describe como abandonados, incorporando bombeo con energía solar. Estas iniciativas apuntan a mejorar la disponibilidad y el manejo del agua.
También plantea equipar a los tomeros, coordinar el uso de maquinaria y reacondicionar compuertas y desagües. Son tareas vinculadas tanto con la distribución cotidiana del recurso como con la prevención de anegamientos que pueden afectar a las fincas.
La votación del 1 de noviembre definirá quiénes asumirán esas responsabilidades durante los próximos cuatro años. Por eso, además de los nombres de las listas, están en juego las decisiones cotidianas que vinculan el agua disponible con la producción.
El desafío es que cada mejora en el sistema se convierta en una oportunidad para seguir produciendo.