El diputado defendió revisar cada iniciativa aprobada durante la gestión de Javier Milei y cuestionó las ventajas impositivas para las empresas.
"Se ponen muy nerviosos cuando nos preguntamos el por qué y el para qué del RIGI", dijo Máximo Kirchner al volver a defender, el viernes 30 de octubre, la revisión de los proyectos incorporados al régimen. El diputado sostuvo que una eventual futura administración peronista debería auditar esas iniciativas y cuestionó el esquema de inversiones impulsado por el oficialismo.
El 14 de octubre, Máximo Kirchner anticipó que una futura administración peronista debería auditar los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) durante la gestión de Javier Milei. Al presentar su iniciativa, aclaró que los emprendimientos que cumplieran las condiciones establecidas deberían continuar. La revisión sería individual: examinar cada aprobación y verificar cómo se desarrolló cada proyecto.
Máximo Kirchner defendió esa postura durante el cierre del Foro de Agenda Ambiental Latinoamericana, realizado el viernes en La Plata. Allí precisó el sentido de su cuestionamiento: «Acá nadie está cuestionando la producción de minerales, la producción de combustibles, sino el para qué y por qué. Y cuando esto se quiere discutir, se ponen todos muy nerviosos», sostuvo. También afirmó que el régimen concedía ventajas impositivas a las empresas mineras y petroleras para llevar al exterior litio, oro, plata, gas y petróleo, y pidió evaluar qué resultados dejan esas inversiones para el país.
Los gobernadores Raúl Jalil, de Catamarca, y Alberto Weretilneck, de Río Negro, cuestionaron la propuesta. Jalil calificó como «error» una eventual revisión de los proyectos aprobados; Weretilneck la consideró «totalmente desaconsejable» y advirtió que «afecta gravemente la confiabilidad del país». Para los mandatarios, revisar las aprobaciones podía poner en riesgo la estabilidad de las condiciones ofrecidas a los inversores y la concreción de proyectos.
Máximo Kirchner expuso esa comparación en una crítica a lo que consideró un doble criterio de control: «De repente ayer estaba leyendo unas declaraciones donde hay un gobernador peronista y otro más a los que Milei, calculo, les estaría diciendo ladrones, porque Milei dijo que si no se querían auditar las Universidades Públicas era porque había robo. Parece que en la Argentina hay que auditar a la Universidad Pública, a las pensiones por discapacidad, a contarle las latas de tomate y los paquetes de polenta a los que no pueden comer, pero a las mineras y a las petroleras no, eso pone en riesgo el futuro del país», sostuvo.
Kirchner vinculó el debate con los servicios que reciben las poblaciones cercanas a las explotaciones. Afirmó que «las comunidades que están cerca de los yacimientos y las explotaciones, ven mejorar su vida poco y nada. No hay médico, no hay pediatra, no hay un mamógrafo, muchas veces ni siquiera en un mundo como este llega la señal del teléfono o internet, a pesar de las enormes y siderales sumas que estas compañías transnacionales sacan al ritmo que se les antoja, sin una mirada estratégica», dijo.
Kirchner también se dirigió a los gobernadores con una advertencia económica: «Yo les quiero avisar a los gobernadores que respeto porque fueron elegidos por sus comprovincianas y comprovincianos que la economía argentina al mes que viene entra técnicamente en recesión. Después de tres años del gobierno de la derecha argentina de un RIGI que iba a traer inversiones extranjeras como nunca se había visto, observamos que la inversión extranjera directa en nuestro país es la más baja de la serie desde que se mide», dijo. Al cierre, reclamó que «Es necesario que los mercados financieros y el poder económico asuman que los pueblos y la gente existen, que tiene demandas, que quiere vivir«. También sostuvo: «No puede ser que nos pidan un reconocimiento que no brindan. Es un ida y vuelta la democracia y el crecimiento de un país. Se trata de eso, no de enfrentamientos estériles o confrontaciones inútiles y anteojeras ideológicas».