En una entrevista con Noticias Argentinas, Gustavo Neffa analizó la economía de Milei, los límites de la desinflación, el escenario de reservas y las expectativas para 2027.
El rumbo económico de la administración de Javier Milei hacia el año 2027 se encuentra condicionado por una serie de variables estructurales y financieras que definirán la consolidación del plan de estabilización. En este escenario, el comportamiento del riesgo país, la dinámica de acumulación de reservas y los límites en el proceso de desinflación configuran los ejes centrales del debate económico.
Las expectativas financieras para los próximos períodos continúan ligadas de manera directa a la confianza de los mercados internacionales y a la capacidad del Gobierno para refinanciar sus compromisos. La volatilidad del riesgo país —que recientemente se ha movido en torno a la zona de los 800 puntos básicos— opera como un termómetro clave de la vulnerabilidad externa y de las condiciones de acceso al crédito internacional.
La consolidación del esquema cambiario y la salida definitiva de las restricciones cambiarias dependen críticamente de la recomposición de los activos internacionales del Banco Central. Si bien se han registrado importantes compras de divisas a lo largo de los distintos ciclos comerciales impulsados por sectores estratégicos como el agroexportador y los proyectos de gran envergadura bajo el régimen de incentivos, el desafío primordial radica en sostener el superávit comercial y consolidar un stock de reservas netas que amortigüe cualquier eventual ráfaga de incertidumbre política o financiera de cara al calendario electoral de 2027.
En el plano de los precios internos, la desaceleración inflacionaria ha mostrado una tendencia a la baja, aunque los analistas advierten sobre los límites naturales de la desinflación en un contexto donde los precios relativos continúan reacomodándose y la economía formal experimenta una recuperación heterogénea. Mientras el orden fiscal se mantiene como el ancla indiscutida del programa oficial, la debilidad en ciertos sectores del consumo y la inversión plantea interrogantes sobre la velocidad de la reactivación económica para el tramo final del mandato y las perspectivas del próximo año.