Un reciente informe del Consejo Empresario Mendocino refleja una caída sostenida en el stock de deuda provincial durante la última década. Sin embargo, advierten por la caída del ahorro corriente como señal a monitorear.
Mendoza muestra una trayectoria de desendeudamiento constante en los últimos años. De acuerdo con el último informe elaborado por el Consejo Empresario Mendocino (CEM) sobre la evolución de las cuentas públicas provinciales, el stock de deuda mostró una marcada reducción patrimonial medida tanto en pesos como en dólares o en relación con el Producto Bruto Geográfico (PBG). Sin embargo, el análisis encendió un llamado de atención respecto a la dinámica fiscal reciente.
A mediados de 2026, la deuda consolidada de la Administración Central ascendió a $1.149.163 millones (equivalentes a USD 775 millones). Medida en moneda constante, esta cifra representa un incremento significativo en la solidez patrimonial del Estado mendocino, situándose un 44% por debajo de los niveles de 2014 y un 63% por debajo del pico registrado en 2020.
A pesar de los buenos indicadores en la carga de la deuda y en el perfil de vencimientos, el reporte del CEM destaca una luz amarilla respecto a la capacidad de generación de recursos del Estado.
El dato que volvió a encender la alerta entre analistas económicos es la caída del ahorro corriente, que pasó de representar un 14,8% de los recursos corrientes en 2024 a un 5,9% en 2025.
Desde la entidad empresaria advierten que la preservación del ahorro corriente ha sido la piedra angular del ordenamiento fiscal desde 2016. Una reducción en este margen limita el espacio para el autofinanciamiento y obliga a monitorear con lupa el comportamiento del gasto operativo.
En cuanto a la estructura de los compromisos provinciales al primer semestre del año, la distribución se consolida de la siguiente manera:
Bonos títulos públicos (72%): Un 41% corresponde a títulos emitidos en pesos y un 31% a compromisos en dólares (como el Bono Mendoza 2029).
Organismos multilaterales (23%): Financiamiento de largo plazo destinado a obras e infraestructura.
Otros acreedores (5%): Saldo restante repartido entre el Banco Nación, el Gobierno Nacional y acreedores menores.
Pese a la advertencia sobre el superávit operativo, el informe concluye que el perfil de vencimientos de la provincia se mantiene en un sendero de sostenibilidad, respaldado por el flujo de regalías hidrocarburíferas para garantizar el servicio de los bonos en moneda extranjera.
Asimismo, los analistas señalan que el proceso de desendeudamiento acumulado le permite a la provincia recuperar margen financiero. Este espacio fiscal habilita la posibilidad de recurrir a crédito prudente y focalizado para financiar obras estratégicas de infraestructura, logística y proyectos productivos que impulsen el crecimiento económico del sector privado mendocino.